Hace tan sólo nos años, a día 20 de noviembre, la sociedad española apenas podía pensar en Navidad, quizás la dejaba llegar en el momento justo y adecuado y además ello hacía que  fuera una época más intensa, emocionante para el que así lo sintiese, y es posible que más entrañable. Más allá del origen religioso, lo que sí hemos podido comprobar es que la Navidad desde hace ya muchos años se ha convertido en un soporte para poder generar una campaña comercial que aporta valor a muchas empresas de todos los sectores de consumibles y ciertos servicios, y eso en principio es muy positivo para la economía de los países que la celebran de esta manera, incluyendo  la nuestra. Lo que no creo que sea tan positivo es que este soporte se generalice y se convierta en algo que ocupe más de dos meses del año en nuestras vidas.

Un estudio de Deloitte sobre el consumo navideño muestra cómo cada vez los españoles compramos antes los productos y regalos navideños, y además cómo esos regalos se están convirtiendo en necesidades básicas.

Ya no regalamos pensando en la ilusión emocional del ser querido, sino pensando en nuestras propias necesidades, y trasladando esa necesidad a la persona que regalamos.

De esta situación, además del ciclo económico en el que nos encontramos inmersos, son muy culpables ciertas empresas que de manera consciente o inconsciente están desarollando campañas comerciales con estos ideales, sin duda basándose en el comportamiento actual del consumidor.

Es por tanto, como viene siendo habitual en este blog que debemos fijarnos en este tipo de movimientos estratégicos, comerciales o de marketing de las grandes empresas para que así lo implementemos en nuestras Pymes. Tener en cuenta los comportamientos de los  consumidores o compradores es fundamental para que los grandes almacenes o empresas gigantes de electrodomésticos no nos arrastren a todos nuestros clientes.

Ahora más que nunca las Pymes deben estar al tanto en esos parámetros que hace unos años apenas teníamos en cuenta por dos hechos claros, no existía un gran consumo en grandes almacenes de todo tipo. Y lo que es más importante, y creo que fundamental, las personas disfrutaban comprando en Navidad como tal, independientemente de la necesidad o no del producto, y por ello “iban de compras navideñas”, paseando por las avenidas de las ciudades, o del pueblo de sus familiares. Esos comportamientos han cambiado, y más allá de la añoranza que podamos tener al respecto, debemos ser conscientes de esa situación y actuar en base a los comportamientos y para ello debemos aprender a estudiarlos y analizar los resultados para adaptarme a la nueva Navidad.

Por otro lado adaptemos esos ideales comerciales de las grandes empresas a nuestros negocios, no los copiemos sin más, no podemos vender sueños como el nuevo anuncio de loterías, aunque sí podremos vender otro tipo de emociones. Esta idea la defiendo en muchas ocasiones y en estos tiempos más que nunca, a poco que indaguemos en la red observaremos como es la base de los mensajes navideños: el nuevo catálogo de juguetes del Corte Inglés, el anuncio de turrón Suchard, o el mencionado anteriormente de Loterías y apuestas del estado. Los sueños como base emocional de la venta es en estos casos la clave, busquemos la emoción que puede aportar nuestro producto en estas fechas y no tengamos miedo a expresarla.

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